ULISES, 6 meses

(amstaff)

Nos dieron un aviso, un perro en unas malas condiciones se estaba "muriendo en la calle" os podéis imaginar nuestra reacción en ese momento, salimos corriendo, llamamos a los veterinarios, contábamos los minutos para llegar a recogerle. Cuando le vimos, sólo pudimos llorar, era sólo un bebé, lleno de mordiscos por toda su cara y cuerpo, muerto de frío, en los huesos, con la mirada pérdida e inmóvil... Le recogimos y nos fuimos a casa, tenía que entrar en calor... Una vez llegamos se acurruco en una camita, con sus mantitas, le pusimos una sudadera y la chimenea se convirtió en su mejor amigo, pero no se movía, estaba tan paralizado... Decidimos dejarle. A la mañana siguiente el panorama, era el mismo, Ulises, nos tenía miedo. Pero no sólo a nosotros, a cualquier animal, sólo se encogía más y más en su sitio mientras gruñía, que le habrán hecho nos preguntábamos... Empezó a comer, más bien a engullir, él aun no entiende que nunca más volverá a pasar hambre, que nunca más tendrá que comer cuerdas, trapos, palos, pulseras... (Eso es todo lo que nos cago Ulises los primeros días) Hoy le vemos así, y no podemos evitar llorar, confía en nosotros, está luchando contra su miedo, su mirada ya no es triste, su cuerpo ya no tiembla, está empezando a ser un cachorro... El cachorro que nunca le dejaron ser... Aunque aun es pronto para valorarle, Ulises tiene que ser hijo único, en muchas de las situaciones le puede más su miedo, y evita el tener contacto con el resto de animales, se siente incómodo, no los ve como amigos, la crueldad del ser humano, le enseño a ver como una amenaza a los de su especie. Después de varios días con él, hemos descubierto su ansia de mimos, juegos y compañía, él solo quiere ser feliz... ¿te animas a cambiarle la vida?
Está en Madrid


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